La localidad de La Candelaria ha presentado diferentes cambios desde el periodo prehispánico, cuando la Sabana de Bogotá era habitada por muiscas, quienes constituían un grupo de pobladores nativos organizados en asentamientos dispersos. El Zipa o jefe de los grupos residía en Bacatá, cerca de los cerros de Monserrate, Guadalupe, y de los ríos San Francisco y San Agustín*.